25 mayo 2014

Invierno...

Mis manos se quemaron con el calor de ese desierto, en el que sin ver intenté leerte, una tras otra cada noche en las que quedábamos ciegos, [en las que recorrí beso a beso, cada centímetro de tu cuerpo]. Afuera llovía, pero no fue suficiente, nosotros seguíamos sedientos; afuera el mundo se congelaba mientras, por dentro, estábamos ardiendo.
Ya no recuerdo si fue en verano o en qué momento, mucho hacía ya que habíamos perdido la noción del tiempo; tampoco sé si fuimos reales o si sólo jugamos a interpretar personajes de un cuento. Pero, al final de todo, siempre nos invadió el frío, siempre nos dominó el silencio.
Es cierto que lo nuestro supo a mucho más, pero ciertamente no hubo más que invierno. 
__M.O.

17 mayo 2014

X

¿Adónde estás Inspiración, que me has dejado solo y en silencio? 
Vuelve, y quédate en la punta de mis dedos; 
habita en mí y plásmate en mil versos. 
¿Por qué te has ido, adónde estás que no te encuentro? 
Cobíjate en mis discos, entre libros y cuadernos; 
te invitaré café, ayúdame a explicar porqué no duermo. 
Hazte lluvia o mar, disfrázate de nombres y recuerdos; 
regresa, y no vuelvas a escapar, 
te lo ruego.

__M.O.

08 mayo 2014

Moscas y ganado...

Qué poco somos;
que triste es ver en qué nos hemos transformado. 
Pero así seguimos,
entre restos de sonrisas,
y un montón de sueños oxidados; 

intentando parecer distintos, 
pretendiendo volar más alto.
Aquí es dónde hemos llegado,
un tanto más solos,
un poco menos acompañados;
es lo que hemos conseguido,
y ahora nos lo quedamos. 


__M.O.

06 mayo 2014

IX

Supongo que los cambios suceden en silencio y sin avisar, 
a nuestras espaldas, moviéndose veloces, creando una nueva realidad. 
Y entonces, 
de pronto, llega un momento en el que las palabras comienzan a rimar; 
quizá porque hemos abierto los ojos, atreviéndonos a mirar; 
porque hemos soltado los miedos, animándonos a avanzar. 
Colores no son los que tiñen de negro la soledad; 
parece mucho y es poco el tiempo, 
a veces no hay más que una oportunidad.

__M.O.

01 mayo 2014

El cielo y el mar...

[Marzo 16, 2014]
El cielo se enamoró, 
ya en nada más podía pensar; 
tan cerca y tan alejados, 
tan difícil de alcanzar, 
era algo demasiado complicado, 
él era tanto y más de lo que alguna vez creyó necesitar.

El mar ya había tomado su decisión, 

no se volvería a equivocar, 
sabía que entre ellos existía un mundo, 
una distancia imposible de obviar;

ya no tenía intensión de perderse a si mismo, 

de volverse a desbordar, 
aunque no lo demostrara, en sus aguas había miedo, 
heridas que aún no terminaban de sanar.

El cielo lloró muchas veces, 

creyendo que así un poco más cerca podrían estar, 
imaginando que, como caricias, con lluvia, 
el corazón del mar podría templar;

pero no tenía más opción, 

sólo podía resignarse y aceptar, 
no todos tienen los mismos sueños, 
a veces es difícil volver a amar.

A lo lejos, en el horizonte, 

el cielo encontró una posibilidad, 
día tras día extendería sus brazos 
con la intención de que se pudieran encontrar;

y aunque siempre estuvo muy cerca, 

sus dedos nunca lo pudieron alcanzar, 
sólo podía mira al mar desde lejos, 
y con sus azules aguas soñar.

El mar necesitaba tierra, 

algo que lo contenga, que lo pudiese sujetar, 
habiendo desiertos, montañas y selvas, 
el cielo era el ultimo en quien se podría fijar.

Pero el cielo no se dio por vencido, 

cada día, de sol o nubes sus vestidos decidió mudar, 
de noche se vestiría de estrellas, 
esperando que el mar se atreviera a mirar.

Aún siguen sin encontrarse, 

el cielo espera, y el mar prefiere callar, 
después de tanto tiempo, 
el miedo entre ellos los consigue separar,

Tal vez algún día, quizá se den la oportunidad, 

de fundirse en un solo azul, azul cielo-mar.

__M.O.