24 febrero 2014

Luz te solías llamar...

Ahora que te he perdido, me ha quedado la noche y nada más, contigo se fugó esa luz al final del camino, dejando sólo un sendero de oscuridad. 
Aunque nunca soporté la idea de que, tan alto y solitario, el sol pudiese brillar,con él más de una vez intenté reemplazarte, como si hubiese sido lo mismo, como si más que tu sonrisa me hubiese podido iluminar. 
Y ahora vivo de madrugadas, de días que mueren y amaneceres que no llegarán, donde sólo se oye el cantar de los grillos que, sin mi consentimiento, han suplantado el sonido de tu respirar. 
Aunque de nada me sirva mantengo mis ojos abiertos mientras mis manos, en vano, te intentan encontrar. Pese a que no quiera debo aceptar que ya te has ido, que nada me quitará éstas ganas de poderte abrazar.
Me has condenado. Muerto o despierto no tengo más opción que tratar de olvidar;qué caso tiene seguir intentando si, ni vivo ni dormido, contigo tengo permitido soñar.
Hubiese preferido que te llevaras la distancia, los kilómetros que aún hoy tengo intención de acortar; no el tiempo que hubiese querido pasar contigo, sino el espacio que, sin ser invitado, se interpuso hasta hacernos separar. 
Los minutos corren acusando que lo que hubo entre nosotros ha crecido hasta llegar a ser una inmensidad; te has vuelto ilusorio, como lo que nunca tuve, como todo lo que quise contigo y que nunca se hará realidad. 
Tan poco me queda de ti, y tanto que, en su momento, yo creí guardar; de tu voz resta no más que un vago recuerdo, y el deseo de que tu nombre nunca se me vaya a olvidar. 
No me digas que mienta, ni me pidas que piense en alguien más, no podría callar lo que por ti siento, después de media noche siempre digo la verdad.
__M.O.