27 enero 2014

Lo que mejor supimos ser...

Fuimos grises y lluviosas páginas de un diario, intentos de disimular lo poca vida con la que estábamos jugando.
Fuimos miedos, que plasmados en palabras dejamos inmortalizados, anhelos, que ya desde un principio nos habían arruinado.
Nosotros, víctimas y victimarios, criminales en busca de mentes despiertas y corazones apasionados; nosotros, puñado de deseos descontrolados, temerarios, ansiosos de vivir apresurados.
Nos hicimos confidentes, de secretos que al olvido habíamos condenado, de sueños que, aunque quisimos, nunca fueron prioritarios; cubrimos nuestras heridas, con besos que el tiempo ya había añejado, con palabras mudas que el silencio nos había enseñado.
Fuimos lo que pudimos, restos de lo que, como individuos, alguna vez habíamos sido.
Fuimos [amor y odio, o lo que mejor supimos] un dulce veneno hábilmente encapsulado; fuimos lo que somos, cobardes ansiosos de morir enamorados.
Fingimos no recordar los momentos en los que ansiosamente esperábamos necesitarnos, los días en los que, aunque solos, en la distancia nos sentíamos acompañados.
Y sólo tuvimos deseos de empezar de nuevo, de retroceder el tiempo, de olvidarnos a nosotros, de eliminar todo eso que creímos sentimientos.
Muy en el fondo siempre lo supimos, lo que continuamente evitamos fue defraudarnos a nosotros mismos;
fuimos advertidos en cada mirada que nos dedicamos, en las tantas veces que callamos, en lo mucho que temimos ser humanos.

__M.O.