30 octubre 2013

Lo que siempre fuimos...

Doy la espalda a las casualidades, tú te niegas a pensar en primeras oportunidades. Desoigo el sonido de tus pasos alejándose de mí; el frío de la noche ha congelado mi sangre, tal vez ya ni siquiera estés aquí.

El silencio como único testigo, me recuerda, incesante, que tu voz ya no endulzará mis oídos. En un trueque desigual y sin sentido, te entregué todo lo que tuve, a cambio de unos pocos latidos.

Nunca nos conocimos, sólo porque siempre tuvimos miedo de ser nosotros mismos. Algunas palabras balbuceaste, yo prometí que por siempre podría amarte. Tú me miraste como si me conocieras; yo, como si fuese la última vez que te viera.

Dos extraños, que las palabras nunca les faltaron. Dos cobardes, que los días no les alcanzaron. Dos amigos, que temieron probar suerte. Dos que, en secreto, no sentían tan diferente.

__M.O.