20 noviembre 2017

Las sombras del sur.

El sol abrasa y quema su piel
pero no cubre las heridas del alma;
la música mitiga el dolor,
las lagrimas no cambian nada, pero calman.

La luz del día no existe
cuando en derredor sólo hay oscuridad,
el latir del corazón no desiste,
su único anhelo es encontrar la libertad.

Aunque sus manos sangren
y su espalda cargue tanto pesar
su verde esperanza no se parte,
hay aún demasiado que esperar.

Bajo el mismo cielo: sus hermanos,
el extenso campo, el blanco algodón;
el dominio tirano,
los sueños truncados, la promesa de salvación.

Soñar se ha vuelto parte de su rutina,
creer que sus pasos lo llevarán junto a él,
esperar descubrir el sentido de la vida,
saber que regresará al lugar que le vio nacer.

_M.O.